Ginóbili, el invisible: cómo Manu cambió la cabeza del universo de la NBA

Por primera vez en su carrera en la liga estadounidense no anotó puntos en playoffs; sin embargo, los hinchas valoran del bahiense todo lo que hace por el equipo: tomar un rebote, robar un balón, aceptar ser suplente y hasta reducir su salario para conquistar un anillo

Estaban en la mesa del comedor charlando Yuyo Ginóbili y Huevo Sánchez. Nada premeditado, una charla de básquetbol como cualquiera. Eran los primeros años en San Antonio de Manu y el vínculo con Tony Parker se presumía algo distante dentro de la cancha. El base francés picaba el balón de manera frenética y le daba poco juego al bahiense. Esa situación despertó alguna crítica del padre y entrenador amigo de la familia. Ante esos comentarios la reacción fue inmediata: les prohibió hablar mal de sus compañeros de equipo y les dejó en claro que ante una palabra más en ese sentido se iba a molestar de verdad…

GINOBILI

Así siempre pensó Manu Ginóbili , primero el equipo después el individuo. Si bien hoy asegura que disfruta más de todo que antes, su forma de pensar el juego estuvo más relacionada con una cultura que nada tiene que ver con la liga estadounidense que lo adoptó como una de sus estrellas. Por eso, a nadie inquieta que el 20 de los Spurs haya, por primera vez en su carrera, haya acumulado dos partidos sin puntos en playoffs. Es que su trabajo, hoy y siempre, fue también lo invisible. Eso que se hace detrás del brillo de los dobles y las volcadas. Ojo, es real que antes no podía ni acercarse la gente si él no hacía el partido que pretendía, pero también hay un proceso de maduración que lo ayudó a alejarse de esas exigencias extremas y se permite juegos como los de anoche: 4 rebotes, 3 asistencias y 3 robos.

Porque también desde sus actitudes y sin proponérselo, le enseñó al amante de la NBA que se pueden valorar otros aspectos del juego y no sólo quedar cautivado por los triple-doble de Westbrook o la espectacularidad de Curry, LeBron, Durant o Harden. Nadie puede negar que los hinchas de los Spurs se volvieron locos con los 37 puntos del último choque ante Memphis de Kawhi Leonard, pero también estalló el AT&T Center cuando Manu se tiró de cabeza para tomar un rebote largo que no pudo alcanzar Mike Conley, de la misma manera que bajó una ovación para el bahiense cuando hizo un gran esfuerzo para robar un balón que se le fue por un lateral.

Manu es pequeños gestos. Es aceptar un nuevo rol dentro del equipo. Es comprender que no ser titular no es determinante para tener influencia en el equipo. Desde su aporte como sexto hombre es que muchos aceptaron esa condición. Porque Ginóbili, es detrás de las luces quien conduce la segunda unidad de los Spurs, esa que termina resolviendo muchos juegos. Porque no es casual que Pau Gasol, haya aceptado ser parte del batallón complementario. El español sabe que jugo a Manu los dos tienen un intelecto sobre el juego que le da a San Antonio un salto más de calidad.

Hay más detrás de las luces. Porque casualmente en el duelo con los Grizzlies, Manu se enfrentó a Conley en varios emparejamientos. El jugador de Memphis es el mejor pago de la NBA tras llegar a un acuerdo de 152.605.576 de dólares por cinco temporadas. Ahora bien, Ginóbili en ese sentido, junto con Duncan y Parker, demostraron que saben cómo dar el ejemplo para ganar. Tim Duncan renovó en el 2012 por tres temporadas a cambio de 30 millones de dólares en total. Desde 2007 ganaba 20 millones en promedio por temporada. Mientras que el bahiense rebajó su sueldo a la mitad (de 14 millones por temporada a 14 por dos años). Estas reducciones permitieron renovarle contratos a Green, Diaw y Splitter, y mantener el nivel del equipo. Ahora bien, no terminó allí, dos temporadas después en la 2015-16, Manu aceptó llevar su salario a 2.9 millones de dólares, porque San Antonio se embarcó en la contratación de LaMarcus Aldridge (20 millones) y David West (1.6 millones). Todas estas negociaciones que se dieron para potenciar el equipo, tuvieron un reconocimiento de la franquicia en la última gestión, en la que le firmó un contrato al 20 de los Spurs por 14.000.000 de dólares.

Manu repite incansablemente que está disfrutando de este proceso. Se lo permite, porque ya demostró cómo siente y entiende el juego. Cómo desde lo invisible se colabora para construir una dinastía.


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