Nuevo tarifazo golpea a instituciones sociales y deportivas

Un nuevo tarifazo en los servicios volvió a golpear al grueso de las instituciones sociales y deportivas de la Ciudad de Buenos Aires. Varios clubes lograron ingresar al  RUID y cuentan con subsidio del Gobierno. Mientras, los más chicos deben paliar la situación para no tener que cerrar sus puertas.

A un año del feroz tarifazo implementado por el Gobierno, los clubes de barrio de la Ciudad continúan en la disputa del partido más difícil, en el que muchos de sus dirigentes repiten la frase de Don Aquiles en Luna de Avellaneda: “se apagó la luz y nosotros nos fuimos acostumbrando a la oscuridad”, film que alude a una humilde institución social barrial que no puede hacerles frente a los elevados costos de la época.
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Es que ya pasaron más de 365 días de la ostensible suba en los servicios de luz y gas, y sólo algunas entidades sociales pudieron salir adelante. Sin embargo, un nuevo aumento volvió a poner en aprietos a la mayoría de los clubes porteños. En la Ciudad, 4 de cada 10 instituciones deportivas no pueden afrontar el elevado precio de las tarifas, por lo que muchos optan por usar los servicios lo mínimo posible. Así, entrada la noche, resulta difícil divisar, en las calles de Buenos Aires, clubes con las puertas abiertas.
“El dinero que ingresa se destina a pagar las facturas que nos llegan”, indicó Cristian Font, presidente del Observatorio de Clubes de Barrio. En este marco, desde el Gobierno porteño, afirman que la Ciudad cuenta con programas para asistirlos.
Una de las iniciativas del Ejecutivo para paliar la situación y otorgar una ayuda a las entidades es el plan de conversión a luces LED, que hoy alcanza a alrededor de 70 entidades, y que garantiza ahorrar cerca de un 50 % en energía. Sin embargo, “el tarifazo es tan brutal que le termina ganando a ese plan”, relató Font. Para el dirigente, “la solución es una tarifa social que, a juzgar por la voluntad política, está muy lejos”.
Otro parche es el famoso plan del reintegro del 40 % que, para conseguirlo, hay que sortear numerosas trabas burocráticas. El primer requisito para acceder a ese beneficio es tener todos los papeles al día, algo que muchas instituciones no pueden cumplir. En ese sentido, según la Secretaría de Deportes, sólo el 25 % de los clubes porteños están en grado de formalidad.
Según averiguó Qué, el mecanismo de cobro resulta riguroso para las instituciones, que primero deben pagar la factura y luego, en un lapso de cinco meses, reciben el reintegro. “En la Ciudad no han podido cobrar ninguna devolución de ese 40 %”, contó Font.
Por otro lado, las entidades que no cumplen con los requisitos para inscribirse en el Registro Unico de Instituciones Deportivas (RUID), están fuera de todo. “Los organismos de control se ponen muy estrictos para aprobar las inscripciones. Pero después, cuando el Gobierno necesita de nuestras instalaciones, todo se aprueba muy rpido, y no te piden documentación ni papeles al día”, se indignó el titular del Observatorio de Clubes de Barrio.
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La primera consecuencia es el cese de actividades. Y la segunda, el aleja-miento de los socios. “El Gobierno dice que lucha contra la drogadicción, pero genera políticas para que los clubes de barrio cierren”, finalizó Font.
Nilda Petraglia, coor-dinadora de Deportes del club José Hernández de Mataderos, señaló que deben abonar “un montón de facturas que llegan con aumentos, y se hace cuesta arriba pagarlas, dejándose de lado otras cosas para pagar las facturas”. En el día a día repercute en que, en la entidad, tuvieron que aumentar aranceles y cuotas sociales.
Situación similar vive el club Colegiales. Su presidente, Carlos Funes, también se mostró preocupado por la problemática. “La luz aumentó un  700 %, el gas un 800% y el agua un  1000 %”. Allí, la Comisión Directiva aumentó la cuota y los aranceles cinco veces. “Subimos un 40 por ciento y la gente se quejó. Empecé a perder pibes, adultos y socios. No sólo aumentó el costo de una manera monstruosa sino que, además, bajaron nuestros recursos. Ya lo viví en la década del 90”, relató Funes.
 Según la Defensoría del Pueblo de la Ciudad, el incremento en las tarifas de los servicios públicos y la falta de políticas públicas “se han convertido en una de las principales problemáticas de los clubes de barrio”. Cabe aclarar que el principal ingreso de estas asociaciones es la cuota social, pero si las aumentan para cubrir los gastos, pierden socios que no pueden pagar la cuota.
En la Comuna 11 (Villa Devoto, Villa del Parque, Villa Santa Rita y Villa General Mitre), el “Imperio Juniors”, es el único club que tienen los vecinos. Según Manuel Tascón, miembro de la Comisión Directiva, “no tenemos clubes competido-res por la zona, y aparte los aranceles y nuestras actividades son de las más competitivas”. Sin embargo el incremento en los servicios también golpeó la puerta del Imperio. “En nuestro caso, el tarifazo está golpeando, en el sentido que no nos permite hacer obras como planificamos”, expresó Tascón en diálogo con Qué. “Queremos ampliar el club, pe-ro no podremos hacerlo este año”, insistió.
En Capital Federal, de un total de 380 clubes de barrio, 205 son los inscriptos en el RUID. En el último año, pudieron cumplir con los requisitos para poder ingresar al programa de asistencia subsidiaria que brinda el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires solamente 34 instituciones sociales.  En cuanto a las demás, al igual que ha-ce un año, no poseen la documentación necesaria y, con los nuevos tarifazos, temen verse obligados a cerrar sus puertas, porque las arcas no dan abasto.
Reglamentación en veremos
– En diciembre de 2014, se sancionó la Ley Nacional de Clubes de Barrio y Pueblo N° 27.098, redactada por la Unión Nacional de Clubes de Barrio.
– La norma propone la obtención de un porcentaje del presupuesto nacional para ser destinado a las instituciones; tarifas comunitarias en los servicios de luz, gas y agua; derechos de formación para deportistas; créditos blandos; derecho a la propiedad por parte de las entidades que poseen instalaciones en terrenos fiscales; la inembargabilidad de los bienes; y una amnistía administrativa por parte de los organismos de control para poder blanquear y reestructurar las instituciones con deudas.
– La norma entró en vigencia en el mes de diciembre de 2015. Pero, aunque ya pasaron tres años desde su sanción, la ley que debería beneficiar a los clubes de barrio todavía no ha sido reglamentada.
Principal ingreso: la cuota social 
El principal ingreso de los clubes es la cuota social que sólo el 30 % de la masa societaria paga de forma efectiva. El resto corresponde a becados por las instituciones. No obstante, el valor del arancel para que los vecinos realicen las diferentes actividades en un club no se asemeja al nivel de gasto que requiere el funcionamiento de la entidad. El pago de servicios es sólo uno de ellos.
¿Qué dice la Ley?
La Ley 27.098 establece que los clubes de barrio son “aquellas asociaciones de bien público que tengan por objeto el desarrollo de actividades deportivas no profesionales y culturales que faciliten en sus instalaciones la educación no formal, prácticas recreativas, el fomento cultural de sus asociados y la contención social de la comunidad en general”.
Requisitos para no quedar afuera
Para que un club de barrio pueda ingresar en el Registro Unico de Instituciones Deportivas de la Ciudad, debe tener en cuenta seis requisitos y presentar documentación “original y copia”, lo que le permitirá acceder a diferentes beneficios, como descuento de tarifa social en Agua y Saneamiento (AySA), la solicitud y la obtención de subsidios en virtud de lo establecido por la Ley 1.807.
Requisitos
Acta de Asamblea con designación de autoridades vigentes.
Estatuto Social.
Ultimo balance certificado por el Consejo Profesional de Ciencias Económicas.
Certificado de personería jurídica emitido por la Inspección General de Justicia (IGJ).
Nota con la descripción de las instalaciones con que cuenta la Institución deportiva y la descripción de las actividades deportivas que se desarrollan en la misma.
La Justicia patea la pelota afuera
El Observatorio de Clubes de Barrio y la Defensoría del Pueblo trabajan en conjunto para, de alguna manera, frenar la situación. Si bien la mayoría de las presentaciones judiciales se ha caído, preparan otras alternativas para ser escuchados por la Justicia. Así, está planeado desarrollar un evento similar a la Copa Aranguren (que se realizó el año pasado en las puertas del ministerio de Energía), en la zona de Tribunales. “Queremos que la Justicia deje de tirar la pelota afuera”, dijo Cristian Font.
“Hay ausencia del Estado”
El presidente del club Colegiales, Carlos Funes, dijo que “hay una ausencia del Estado, que tiene que tratar de re-solver con una ventanilla única, donde los clubes podamos registrarnos y recibir asesoramiento. Somos laburantes. No pretendemos no tener que pagar, sino que haya un equilibrio”.

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