“Las comunas deberían tener jurisdicción presupuestaria para ser independientes”

Asì lo afirmò la comunera Julieta Costa Dìaz, que además destaco las desventajas que representa en las comunas no contar con una estructura administrativa. 

Con postura de ferviente opositora, se mueve en un mundo de adversarios políticos. La “oveja negra” de la Comuna 13, como, entre risas, se definió, es quien genera la mayoría de las discusiones y debates dentro de la junta comunal a la que pertenece.

Apuntó a que la falta de “jurisdicción presupuestaria” comunal se terminaría con la burocracia que denunció: “En Belgrano, por ejemplo, te arreglan la vereda si vas a las reuniones donde está Rodríguez Larreta, te acercás y se lo pedís. Si no, te podés morir esperando que la arreglen”.

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Filosa y sin reparos, Costa Díaz criticó y denunció acciones ilícitas en su comuna y pocas reuniones de su junta comunal. También habló del Playón de Colegiales, del Código de Planeamiento Urbano y de la transferencia de competencias a las comunas, y afirmó que en la actualidad aún existen individuos que toman a las temáticas de género “en chiste”. Estos son sólo algunos puntos que la comunera abordó.

–¿Cómo llegó a ser parte de la Comuna 13?

–En 2001 empecé a militar en una casa socialista histórica de Núñez, cuando la gente no estaba bien y cuando, en especial en los barrios del norte de la Ciudad, llegaba el tren blanco con un montón de familias a ganarse el mango. Buscaban comida en la basura que tiraban los porteños y por eso tuvimos que poner en esa casa un merendero. Luego la realidad del país cambió, los padres de los pibes a los que les dábamos de comer consiguieron algunas changas, por lo que los chicos empezaron a merendar en su casa, ya que tampoco tenían que venir a trabajar a la capital con los padres, sino que ya podían ir a la escuela. Así un día el merendero no tuvo más sentido. De esa forma fui adoptando un espíritu de militancia social, teniendo bien claro que la herramienta transformadora es la política. Y en la primera elección de comunas, en 2011, salí electa comunera por Proyecto Sur y en 2015 fui elegida por el Frente para la Victoria.

–La Ciudad sigue siendo un campo ganado por el Pro, ¿qué vota el porteño?

–Es cierto que la Ciudad es el bastión del Pro y en la Comuna 13 no hay duda de que el oficialismo es mayoría. Pero también creo que está en nosotros, en la oposición, continuar mostrando y denunciando lo que realmente son ellos.

Denunció en más de una oportunidad un negociado con las veredas. ¿De qué se trata?

–En resumen, hace dos meses el Gobierno decidió crear una Subsecretaría de Vías Peatonales que le cuesta a los porteños 22 millones de pesos. Con esa plata se paga a más funcionarios que lo único que hacen es contratar a otras empresas, en vez de crear cuadrillas en todas las comunas, por ejemplo. En específico, desde el Ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño contrataron a la empresa McKinsey donde trabajaron [Gustavo] Lopetegui y [Mario] Quintana para la realización de un listado de veredas rotas en la Ciudad y para que sugieran qué hacer con ellas. Se llevó a cabo a través de una licitación privada donde hubo, llamativamente, una sola oferta. Es que ellos son el Gobierno de las consultoras porque son sus dueños, y la verdad es que es ridículo que después de diez años gobernando en la Ciudad, a un ministro (de Ambiente y Espacio Público) se le ocurra que tiene que contratar una consultora para que le cuente cómo es el estado de las veredas porteñas. Y para eso se gasta 14 millones de pesos. Nos están cargando en la cara. Fueron creando una legalidad atada con alambre para poder contratar sin control. Y con las contrataciones directas, ni hablar, fueron aumentando los topes año tras año para contratar directamente sin tener que pasar por la licitación pública. Yo tengo una denuncia penal todavía contra el ministro de Ambiente y Espacio Público, que lo están investigando porque dio 38 contrataciones a dos empresas que nunca podrían haberlas ganado: una porque es una empresa exportadora y la otra se dedicaba a vender cosas para barcos, y de repente eran ambas hacedoras de veredas. Y así facturaron 64 millones de pesos en un año. Las empresas son Derby Eland S.A. y EcomLat. Esta es una denuncia que hicimos en 2015. Hoy esa causa está avanzando en una fiscalía, aunque no tan rápido como nos gustaría.

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–En este aspecto, ¿confía en que la solución sea el traspaso judicial?

–Yo no soy una experta en temas judiciales, pero puedo decir que la Justicia en la Ciudad tiene algunas falencias. Desde el Tribunal Superior de Justicia que tiene la CABA, Weinberg De Roca juega al tenis con Macri. ¿Me explico? No hay chance de que eso salga bien. Y los últimos jueces porteños trabajan más para el Gobierno que por la objetividad. No sé qué debería pasar con la Justicia porque, repito, no es mi materia, pero a priori esta es mi opinión.

–¿Su rol activo en la denuncia de negociados oficialistas complica su integración en la junta comunal, que cuenta con una amplia mayoría de miembros del Pro?

–En la Comuna 13 sí, porque son siete comuneros de Cambiemos y soy la única miembro opositora, entonces pierdo casi todas las votaciones. Si las comunas funcionaran de verdad, sería otra cosa. Hoy las reuniones de junta comunal son pocas porque el jefe comunal no cita a estas reuniones, y en las pocas que hay las discusiones son bastante incompletas porque se omiten muchos temas.

–¿Qué impide que se plantee en estas reuniones una mayor diversidad de temas?

–Eso es también una decisión del jefe comunal de no llevar a las reuniones las cosas que realmente se deberían discutir. Entonces, los que están decidiendo todo por las comunas son primero Mauricio Macri en su momento y ahora Rodríguez Larreta, sin descentralizar. Larreta creo que hasta vino a profundizar esta centralización.

–¿Cómo evalúa el proceso de la transferencia de competencias a las comunas?

–En su momento se le había pasado al Tribunal Superior de Justicia y a la Legislatura porteña, que eran las dos instituciones que tenían que garantizar la transferencia de competencias, un cuadro organizativo donde se planteaban las etapas del traspaso con sus respectivas fechas de transferencias, que se debían completar en un lapso de dos años, lo cual fue firmado por Eduardo Macchiavelli. Pero nada de eso se cumplió. Es más, hay otro tema: en un momento, Macri sacó tres decretos por los cuales les transfería competencias a las comunas, y en uno de los artículos transfería a la Secretaría de Gestión Comunal y Participación Ciudadana la plata, el personal y el patrimonio para que ella nos los transfiriera a las juntas comunales. Pero tampoco hay acto administrativo, no hay nada de eso hoy. Las comunas deberíamos tener jurisdicción presupuestaria. Y las comunas tendrían que poder decidir si quieren contratar a una empresa o quieren su plan para el arbolado urbano, por dar breves ejemplos. Pero dependemos del Gobierno central, que ya contrató a un montón de empresas y nosotros sólo tenemos que controlarlas. De hecho, deberían controlarlas los presidentes de cada comuna, que, paradójicamente, son todos del Pro, y estos temas no llegan a la junta comunal. Por ejemplo, el plan de poda de este mes de la Comuna 13 se aprobó hace un mes, y la empresa ya había podado todo. Recién ahora hay un amparo para que nos tengan en cuenta a la hora de decidir cosas sobre la poda y otros temas.

–El secretario de Descentralización que renunció el pasado lunes, Sergio Costantino, mantenía reuniones periódicamente con las juntas comunales. ¿Se le planteó allí la falta de autonomía y jurisdicción por parte de las comunas?

Yo nunca tuve una reunión con Costantino ni con Eduardo Macchiavelli como comunera, los conozco de haberlos visto en la Legislatura, pero ningún secretario de Descentralización pidió nunca una reunión formal con la junta de la Comuna 13. Hace seis años que existen las juntas comunales y los consejos consultivos, y nunca ninguna de las personas que nos tenían que transferir las competencias a nosotros o que tenían que trabajar con nosotros pidieron una reunión. Sí hay reuniones de consejo intercomunal, en las que se reúnen todos los presidentes de comunas con el secretario de Gestión Comunal y Atención Ciudadana o con el subsecretario. Tal vez yo, si hubiese sido secretaria de Gestión Comunal, hubiese tenido una reunión con cada junta. Somos sólo 15 comunas, no es tanto trabajo. Aunque sea una vez. Pero eso no pasó nunca. Tras que hay poca oposición, no podemos participar de esas reuniones. Ellos (por las autoridades del Pro) se la pasan hablando del clientelismo de la oposición, pero son los primeros que se manejan a partir de la lógica del favor, y en las comunas se manejan así. En Belgrano, por ejemplo, te arreglan la vereda si vas a las reuniones donde está Rodríguez Larreta, te acercás y se lo pedís. Si no, te podés morir esperando que la arreglen.

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–Si la transferencia de competencias no logró remendar esta dependencia, ¿cómo se soluciona?

–Con la jurisdicción presupuestaria se termina todo. Las comunas no tienen estructura administrativa, y si no hay una persona que se encargue de la parte de la legalidad, de los actos administrativos y demás, es muy difícil. Entonces, después que no nos corran con eso de que ellos terminaron con la burocracia. Es mentira, porque la planta política en la CABA creció como nunca con el Gobierno de Macri.

–¿Cuáles son los ejes de preocupación de la Comuna 13?

–Estamos trabajando mucho con lo que refiere al proyecto de Ciudad Verde y, por ejemplo, el 12 de septiembre se hará una audiencia pública sobre unos terrenos de siete hectáreas que hay en Colegiales, que venimos trabajando con un grupo de vecinos, para poder recuperar estas tierras que pertenecen al ferrocarril. Colegiales es uno de los barrios que menos espacio verde tiene por habitante, que es menos de un metro cuadrado por vecino, y debería tener diez. Ahí se quieren hacer varios talleres y espacios culturales; Colegiales es un barrio de artistas. El tema de vivienda también es preocupante, pero el mercado está mal distribuido, no es que falten viviendas y que haya que construir más. Por eso estamos en la lucha de que el Gobierno no convierta a ese espacio en torres edilicias. Y después hay un fuerte trabajo sobre el control de los contratos y distintas cosas administrativas. Empezamos a trabajar con los colegios de la Comuna 13, en especial con las cooperadoras, el tema del mantenimiento edilicio de cada colegio porque empezaba a haber problemas graves.

–¿Qué ocupa la atención de la junta comunal con respecto a Belgrano?

–Desde mi espacio, empezamos a hacer un relevamiento sobre la cantidad de comercios que están cerrando. Nos llevamos una sorpresa porque vimos que había más de 90 comercios que cerraron en los últimos dos años. Ahora, hay que ver cómo empieza a repercutir en el barrio y cómo abordarlo, para que los pequeños comerciantes dejen de caerse del sistema. Por otro lado, estamos realizando, junto con la Fundación Rumbos, un relevamiento sobre el estado y accesibilidad de las veredas de la avenida Cabildo, a raíz de la construcción del metrobús. Es cierto que la responsabilidad de la vereda es del frentista, pero lo que sucede hoy es que es muy arbitrario qué veredas arregla el Gobierno de la Ciudad y cuáles no. Entonces, creo habría que tomarse el trabajo de modificar la ley que establece que la responsabilidad de la vereda sea del Gobierno.

–¿Y en Núñez?

–Ahora nos estamos enfocando en Núñez, pero consta en toda la comuna la discusión del Código de Planeamiento Urbano, que es algo que en realidad en el Gobierno están discutiendo entre ellosporque no convocan a los/as vecinos/as a discutir. Tenés el BA Elige, donde se pueden enviar ideas pero uno se puede imaginar con qué criterio eligen las ideas que sirven y las que no. La realidad es que la Ciudad debería tener una ley de presupuesto participativo, de hecho en la Legislatura hay presentados varios proyectos de ley.

–¿El género es un tema que sale en las reuniones comunales?

–Yo me canso de pedir que las comunicaciones y las cosas que hagamos desde la comuna tengan un lenguaje de género que nos incluya a todos y todas, y ellos lo toman como un chiste. Y después, como mujer, todo cuesta mucho más porque siempre sos la “loca”, y fui bastante violentada verbalmente por parte del presidente de la comuna. Yo creo que a veces mi condición de mujer hace que se envalentone mucho más que si fuese varón. Con la tristeza de que ninguno de los juntistas que estaban ahí, ni mujeres ni varones, salieron a defenderme. Hay mucha violencia a veces, si un varón dice lo mismo que yo, no pasa nada. Pero a mí intentan callarme. Eso no es otra cosa que violencia de género, que hay que empezar a desnaturalizar.


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