La Plaza San Martín se convirtió en terreno propicio para arrebatadores

Comerciantes y empleados de la zona dicen que hay motochorros y ladrones a pie o en bicicleta que atacan con el objetivo de obtener dinero rápido para ir a comprar drogas a la cercana villa 31

Cuando el sol desaparece, la Plaza General San Martín, en el corazón de Retiro, se vuelve un territorio hostil para los trabajadores que salen de las oficinas y los locales comerciales a última hora de la tarde. Los sábados y los domingos son los días más peligrosos. Los atacantes circulan en motos y bicicletas, o van a pie; actúan a cualquier hora del día.

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Luis Maidana, que atiende en diferentes horarios un quiosco sobre la avenida Santa Fe, casi Esmeralda, dijo: “Los viernes, sábados y domingos pasan por aquí todos los adictos que van a comprar drogas a la villa 31. Roban sin armas, “apuran” a las personas, que les temen y les dan lo que llevan encima. Asaltan a quienes andan por la zona para poder comprar más droga”.

Prosiguió: “La zona es tranquila y, al mismo tiempo, peligrosa. Si los muchachos de la zona están muy drogados roban en medio de la calle aunque haya policías. No es algo que suceda todos los días. Se llevan lo que pueden. Pasan en bicicleta y arrebatan los teléfonos. Por ejemplo, siempre vienen y me ofrecen las cosas robadas. De noche, ir a la Plaza San Martín es imposible. Te asaltan. Son jóvenes que viven en la calle. A mí me han amenazado”.

Cintia Pereira trabaja en un local comercial que recibe muchos turistas, ubicado sobre la calle Ricardo Rojas, justo frente al inmenso parque en el que se erige el cenotafio de los héroes de la Guerra de Malvinas: “Durante nuestra jornada laboral observamos robos de motochorros en esta esquina. También, arrebatos de ladrones que se mueven a pie. Si hay policías cerca, a veces los agarran. En invierno, cuando cerramos el local por la tarde, aparecen en la plaza personas un poco «complicadas»”.

Agregó: “A una compañera la asaltaron aquí, dentro del local. Se llevaron su celular. A la mañana, cuando abro, intento estar muy atenta. Los domingos circula poca gente por la zona y varias veces han asaltado a turistas mientras esperaban a que yo los atendiera. Es el día más complicado”. En el mismo sentido se expresó Federico Larrea, encargado de un quiosco sobre la calle Maipú, también frente a la Plaza San Martín: “A partir de las 19 aquí no quedan ni siquiera personas caminando. Esa es la verdad. Acá arrebatan siempre. Es común que roben a media tarde y también durante la noche. Son motochorros”.

Reclaman más prevención

Si bien todos los entrevistados coincidieron en señalar que la Policía de la Ciudad tiene una importante actitud de vigilancia en esta zona, también destacaron que los asaltantes utilizan para robar aquellos momentos en que los agentes se mueven para recorrer los alrededores del parque a pie o en vehículos.

María González, que atiende un puesto de diarios y revistas en la esquina de San Martín y la avenida Leandro N. Alem, explicó : “La zona siempre fue muy peligrosa. Ahora está mejorando. Por ejemplo, hace 15 días robaron en este puesto de diarios y un policía agarró al ladrón a pocos metros de aquí. Pero aún hay menores merodeando por la zona, sobre todo a la noche. Deberían asignar una mayor cantidad de efectivos policiales”.

En la intersección de Maipú y Santa Fe funciona el Museo de Armas de la Nación. Allí trabaja Ismael Morán Belis. Hace 15 años, vigila la puerta del lugar y recibe a los visitantes. Relató y confirmó: “Después de las 18, no se puede cruzar a través de la Plaza San Martín. Hay arrebatos durante el día. Los ladrones se mueven a pie, en bicicleta y en moto. Y los policías recorren la zona, pero de forma espaciada”.

A pocos metros de allí trabaja Isaías Machiz, un inmigrante venezolano que se gana la vida atendiendo un quiosco durante la madrugada, también frente a la Plaza San Martín. “Llega cierta hora de la noche en que esta zona no es ni tranquila ni segura. Siempre hay personas que viven en la calle y observan qué pueden robar, qué se pueden llevar. Veo que la policía recorre la zona, pero siempre hay algún momento en que no pasan y los ladrones aprovechan”.

Con respecto a cómo actúan los adictos que asaltan a peatones para comprar drogas en la villa 31, dijo: “Presionan a los turistas para que les den dinero. Yo trabajo aquí toda la noche y a las tres de la mañana es bastante peligroso, sobre todo los sábados y los domingos. Poco tiempo atrás intentaron robar mercadería en el local que yo atiendo. Esta es una zona muy turística y los extranjeros quedan expuestos”.

“Trabajamos desde el año pasado para reforzar la seguridad en la zona, con fuerte presencia uniformada para combatir las consecuencias del narcotráfico, como son, por ejemplo, los arrebatos de pertenencias que los ladrones luego venden para comprar drogas. Hemos reforzado los controles de motos en la vía pública y hacemos un uso cada vez más eficiente de los recursos policiales y el patrullaje”, dijeron a fuentes del gobierno porteño.

Fuente: La Nación


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