“La represión generó que hoy estemos todos juntos en la calle”

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Daniel Catalano, titular de ATE Capital, habla de la represión en el Congreso y adelanta la respuesta social ante la posible sanción de la reforma. “El jueves se cruzó una barrera”.

La represión del jueves pasado frente al Congreso, mientras Cambiemos intentaba sin suerte aprobar de urgencia la reforma previsional, parece haber marcado un punto de quiebre, justo en este mes de diciembre que la Argentina parece consagrar, desde hace varios años, a la celebración del conflicto social. Balas de goma y gases pimienta a fotógrafos y manifestantes pero también a diputados opositores dieron forma a una jornada inédita que deja ahora cómo interrogante la manera en que se sucederán los acontecimientos en los próximos días. La profundidad de ese punto de quiebre –¿punto de quiebre entre el gobierno y una parte de su base electoral?, ¿punto de quiebre para una oposición disgregada que podría llegar a encontrar las razones para una estrategia común?– solo se sabrá en esta semana donde el oficialismo intentará sancionar la ley mientras los jubilados, la oposición, el sindicalismo y los movimientos sociales prometen dar batalla, al tiempo que el rumor de un intempestivo DNU que saque de prepo la reforma amenaza con amplificar el conflicto, justo a horas de cumplirse un nuevo aniversario del 19 y 20 de diciembre, fecha que tirrios y troyanos aman y odian casi por igual, y que parece obnubilar con su simbolismo trágico a todo el arco político argentino. Daniel Catalano es el secretario general de ATE Capital, uno de los gremios que no solo estuvo presente el jueves pasado en el Congreso, sino que también viene encabezando distintas medidas de lucha con el gobierno casi desde su llegada a Balcarce 50. En esta entrevista, asegura que el jueves “pasaron cosas buenas para el pueblo”, destaca a los diputados “que bajaron a la calle” y dice que con la represión en el Congreso “se cruzó una barrera. La cruzaron ellos en materia de represión y la cruzó el pueblo en materia de resistencia”. Habla también del presente de ATE de cara a un verano en el que se anuncia una nueva ola de despidos en el sector público –”Estamos en terapia intensiva”–, pondera el diálogo con la CGT y rechaza cuestionar al Triunvirato o a los sindicatos que “vienen de más atrás en la discusión”. Además, cree que si el gobierno sanciona el ajuste previsional por decreto “muy posiblemente tenga que declarar estado de sitio”. “No queremos otro 19 y 20 porque los muertos los pusimos nosotros. Pero esto es lo que construye Macri”.

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En estos dos años de gobierno de Cambiemos participaste de muchas movilizaciones y protestas, y si bien no es la primera vez que desde el oficialismo se responde con las fuerzas de seguridad, sí es bastante inédito el nivel de violencia que se vivió el jueves en el Congreso. ¿Qué lectura hacen de lo que pasó?

Pensamos que pasaron cosas buenas para el pueblo. Por un lado, que los diputados se le hayan rebelado a sus gobernadores y a los senadores fue un síntoma de esperanza. Había diputados sentados pero también había otros que no podían asumir la responsabilidad de traicionar a los jubilados. Y eso te lleva a pensar que la tranza y los acuerdos políticos hoy no son estructuralmente respetados y eso está bueno, porque cuando se vulneran los derechos hay otras cosas en juego. Por otro lado, ver la valentía de diputados que bajaron a la calle a correr a la Gendarmería, es algo que yo nunca vi. Nunca vi una acción tan heroica, porque los tipos pusieron el cuerpo y trataron de que se habilitara el marco de participación popular.

Algo que ya había empezado el miércoles, con las agresiones a Victoria Donda y Leonardo Grosso.

Sí. Y que después siguió con los ataques a Mayra [Mendoza] y a [Horacio] Pietragalla. Que nosotros ya habíamos vivido en Jujuy, cuando Mayra y Horacio fueron reprimidos por la policía de [Gerardo] Morales. Ver que los diputados tienen esta nueva forma de relacionarse con lo institucional es interesante, y en algún punto te deja tranquilo, aunque a la vez preocupado, porque si a los diputados le tiran los perros, le tiran los gases, los detienen, ¿qué le queda al ciudadano común que no tiene fueros? Pero es indudable que eso también es una espalda para salir a hacer lo que estamos haciendo.

Y en tu campo de acción particular, ¿cómo impactó esto en el sindicalismo?

Eso fue lo otro importante del jueves, el marco de unidad del movimiento obrero en la calle. Que no estamos hablando con eso de la unidad de las instituciones sindicales, eso va por otro lado. Lo que pasó el jueves fue que los trabajadores, sin distinción de sindicatos, estuvimos cuatro horas resistiendo, y eso es importante porque frente a la gendarmería, a la prefectura, a la policía federal, al ejército que estaba en la calle, la respuesta fue la participación popular. el hecho de que no hayan podido ni siquiera sacar el quórum, que se haya tenido que levantar la sesión y que frente a la firma del decreto se le rebelaran algunos propios, es interesante. Todo esto deja en un escenario de mucha debilidad al gobierno, no porque nosotros querramos, sino porque viene fracasando hasta en sus propias posturas. Viene de fracasar con la OMC, lo que a su vez supone un mal augurio para el G20, vencen las Lebac, no se respetó el acuerdo con los gobernadores, hubo una revuelta popular, hubo focos de conflicto en muchos lugares, lo que impidió que Macri pudiera aplicar el marco que necesitaba para quedar bien con el Fondo Monetario. Porque en realidad él no necesita disciplinar a los abuelos, necesita cumplir con lo que el Fondo le exige. Así que es esperanzador. Ahora hay que esperar, son horas decisivas, vamos a ver qué pasa. Va a haber un paro general con movilización que entendemos que va a ser tan masivo como lo del jueves y va a ser con la misma característica. Macri tiene la responsabilidad de decidir cómo quiere relacionarse de acá en adelante. Porque el jueves se cruzó una barrera. La cruzaron ellos en materia de represión y la cruzó el pueblo en materia de resistencia.

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Hablás de un escenario esperanzador pero a la vez se ve un gobierno que parece muy firme en la decisión de responder a estas manifestaciones con represión.

Sí, pero la represión no genera inmovilidad. Si vos reprimís y el país se inmoviliza es un escenario. Pero en Neuquén ya desde antes estaban en la calle peleando. Se da la situación en la que un convenio colectivo de trabajo que no sale termina en una pueblada, con 72 horas consecutivas de marco de represión. En los medios de acá no sale nada, pero el pueblo neuquino está en plena pueblada. Eso habla de que el marco represivo no necesariamente implica inmovilidad y me parece que nuestro pueblo ya entendió que el estado de sitio no sirve, el ejército en la calle no sirve, la policía en la calle no sirve. El que no lo está entendiendo es Macri, ni tampoco Patricia Bullrich, que entienden que son las herramientas que tienen que usar hoy para tratar de imponer. Pero el pueblo también impone, entonces vamos a ver. Es una pulseada ahora.

¿Cómo está la situación de ATE en particular?

Estamos en terapia intensiva. Estamos con una perspectiva de 3000 empleados públicos menos, entre diciembre y marzo, eso es lo que ellos deberían estar despidiendo. Estamos con negociaciones muy precarias, con muchas medidas de fuerza sectoriales, y por eso también la participación de los laburantes.

¿Por eso la presencia masiva de ATE el jueves?

Sí, la masividad de ATE ayer y también la contundencia de las medidas de fuerza que hacemos. Cuando se despide en un sector de laburo, se ocupa ese sector, se quedan cientos de compañeros a bancar las ocupaciones.

Es el caso ahora del Enacom.

Sí, el Enacom es uno de los casos. [Ministerio de] Energía es otro de los lugares donde también se vienen 200 despidos. En cada uno de los sectores que proponen despidos la respuesta es la organización, la participación, la resistencia. Se abren los canales de negociación y se empieza a resolver, o se sigue con la medida de fuerza, no hay mucho más para hacer. Hoy hay que pelear, no es que vos elegís otra cosa. En nuestro último plenario de delegados el planteo fue: “No se tomen vacaciones. Por favor, hablen con sus familias. Organicen el verano para pasarlo resistiendo en Capital Federal”. Y el cuerpo de delegados no se va a ir. Hay que quedarse a defender el puesto de trabajo.

No va a haber vacaciones para el conflicto laboral.

Es que si a vos te echan y no salís a pelear es parte también de tu responsabilidad. Para nosotros cada laburante que esté dispuesto a defender su puesto de trabajo tiene que volver a trabajar. No es lo mismo si a vos te rajan y te quedás en tu casa o salís a buscar laburo. Nosotros entendemos la urgencia, pero entendemos que para defender los puestos de trabajo necesitamos de los despedidos. Así que la propuesta es “quedémonos a defender los puestos de laburo”. Y hoy alguien que pierde el trabajo no entra a trabajar al sector privado ni en ningún ámbito, queda afuera.

¿Cómo está el diálogo con la CGT?

El diálogo es fluido, hay muy buena percepción del otro lado respecto de lo que estamos haciendo y cómo lo estamos haciendo. El Triunvirato tiene muchos límites para poder caminar por los niveles de acuerdo que hay de muchos de sus gremios con el macrismo. Nosotros no desconocemos que Macri ganó las elecciones ni que hubo un resultado electoral favorable que quizás pueda condicionar a algunos actores sindicales. Hoy vemos que, con los tiempos pausados pero sin detenerse, la CGT está dando respuestas. Por eso nosotros, lejos de atacar a la CGT, estamos tratando de potenciar el marco de unidad porque la necesitamos. Necesitamos que el Triunvirato funcione, que se pueda salir con firmeza a la calle, que si hay que consolidar el paro se pueda construir, porque si bien nosotros tenemos muchos sindicatos dentro de las dos CTA y en la Corriente Federal, no alcanza. Necesitamos tener también la estructura de la CGT discutiendo en el mismo orden que discutimos nosotros.

 ¿De ahí esa alianza que hubo entre la Corriente Federal, las dos CTA y Pablo Moyano?

Son alianzas de coyuntura. De hecho Camioneros el jueves no movilizó, aunque entendemos que la situación va a hacer que vuelvan a movilizar. Pero uno está trabajando a contrarreloj con la realidad de cada sindicato para ver también cómo se va formando eso. No es fácil. Cada gremio tiene prioridades. En nuestro caso quizás uno piensa que es mucho más fácil porque tenés despedidos, estás a plato o mierda, y es verdad, yo estoy a plato o mierda, pero eso no me da lugar a mí de ir a cuestionar si otro sindicato viene de más atrás en la discusión. Un sindicato que tiene paritaria abierta y no tiene despidos quizás tiene otros problemas para poder salir hoy a la calle con firmeza.

Pero parece que hubiera una sucesión de crisis y medidas del gobierno que propician esa unidad aún en los desequilibrios. Una unidad por lo menos en la calle.

Sí, sí, pero no cuestionamos que ellos todavía no puedan arrancar. Entendemos que tienen otras situaciones con sus trabajadores para que eso se dé.

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¿Hoy eso no implica un divorcio?

No, no. Por ejemplo, nosotros salimos a plantear que no había que cuestionar la firma de la UOM en Tierra del Fuego, porque cuando a vos te proponen un convenio colectivo de trabajo con salario congelado a dos años o despidos, no es una elección, vos no podés elegir, es mentiroso. Entonces cuestionar a la UOM que hace una asamblea con la base y la base dice “congelame el salario, pero no me eches” no se puede, no hay cuestionamiento alguno. En todo caso hay que cuestionar el modelo económico, cuestionar al gobierno y al empresariado que son ineptos y no pueden generar condiciones para que vos puedas hacer que la fábrica produzca. No hay que demonizar al sindicalismo. Hay un contexto que tiene mucho que ver con lo electoral, ¿no? Si la gente votó a Macri sabiendo que Macri los dejaba sin laburo, ahora no puede demonizar al sindicalismo por lo que generó la gente con el voto. El sindicalismo tiene que hacer todo lo que tenga que hacer, vamos a pelear, estamos peleando, estamos en la calle, nos gasearon, nos mojaron, nos dieron tiros, estamos y vamos a estar. Ahora, hay una responsabilidad social civil.

¿Se culpa al sindicalismo de lo que hace el gobierno?

Es que vos como ciudadano o como ciudadana fuiste y emitiste un voto. Lilita Carrió ganó en la Capital con más del 50% de los votos, y en eso hay una responsabilidad de las personas que votaron. Muchos jubilados y muchas jubiladas. No nos podemos desentender de eso. Yo quisiera que el jubilado, la jubilada que votó a Lilita Carrió, en vez de mirar el sindicalismo mire su propia realidad, entienda qué es lo que hizo y le vaya a golpear la puerta a Lilita Carrió y le pregunte cómo va a emitir su voto y piense cuál es el nivel de tolerancia que tiene que tener. Porque a mí me cansa que me responsabilicen desde lo sindical. Vos también tenés una responsabilidad al ir a votar.

¿Y el que no los votó pero también le recrimina a cierto sindicalismo por no haber dado respuesta contra eso o por no salir en su momento a llamar a un paro?

La exigencia al sindicalismo existió siempre. Lo que hay que preguntarse es si uno también utilizó el sindicalismo de alguna manera, si se involucró, si se afilió al sindicato, si se animó a representar trabajadores, o solamente fue indiferente frente a la existencia del sindicalismo y le delegaba la responsabilidad. Frente a eso hay una responsabilidad de cada una de las personas que cuando se relaciona con el trabajo no puede relacionarse con el gremio. Eso es parte de lo que nos pasa. No hay renovación generacional adentro de los sindicatos, porque no se asume la responsabilidad de participar activamente de la vida sindical. Si cuando vos te afiliás lo hacés por presión, porque no tenés más remedio o por lo que fuere, pero no porque te interesa tu gremio, o porque ves que es la herramienta de transformación, bueno, por eso estamos como estamos.

Hablabas al principio de esa nueva posición de los diputados. ¿Por qué creés que se da?

Hay dos posiciones. Tenés la posición valiente y heroica de los diputados que salieron a todo o nada, que jugaron y juegan fuertemente en la calle, y que lo vienen haciendo, porque nosotros lo vemos a Horacio Pietragalla, no reprimido solamente hoy, en el [Barrio] Papa Francisco también lo reprimieron, lo gasearon, no es un diputado que arranca hoy siendo víctima de la represión, es una persona que tiene una conducta de vida y que se la juega. Lo que sí es también un fenómeno para prestar atención es aquellos diputados que no pueden hoy ser sumisos al gobernador y tienen que evaluar la condición en la que está el pueblo. Hay que ver en la intimidad del gobernador con los diputados y con los senadores qué es lo que se juega y cómo se juega.

¿Hay una presión que se fue generando también desde el sindicalismo y los movimientos sociales?

Sí, pero es que no hay otra. Porque además el diputado tiene que volver a su provincia y están los jubilados esperándolo. Hay algo de suicidio político al salir a poner el nombre cuando después tenés que volver a tu barrio, no es joda. No todos viven en barrios privados, no todos tienen la vida que tiene Macri, Lilita Carrió o algunos de estos personajes que viven aislados en un country. El resto del mundo cuando vuelve, vuelve a su barrio, a su casa de toda la vida, porque el imaginario de que los diputados viven todos en mansiones no existe. Los diputados en las provincias viven al lado de cualquier otro compañero vecino, crecieron en ese lugar, no es que hacen saltos determinados. Entonces vos después volvés a tu realidad, tus viejos, tus hijos, tu mujer viven ahí. Hay que tener cierto criterio para lo que se hace, no vale todo lo mismo. La presión de todas formas, para mí, rompe porque, más allá de que vos viste los sindicatos y las organizaciones sociales, hubo muchos ciudadanos de a pie, como se dice ahora, movilizados el jueves en la calle. Muchos laburantes sin bandera política reclamando por lo propio. Gente que no está encolumnada en ningún lugar y que igual estaba ahí y resistió cuatro horas. Muy 19 y 20 de diciembre fue.

¿Qué pasa si la reforma sale por decreto?

Va a haber un marco de crisis muy fuerte en la calle. No hay otra, pero porque no se puede especular, ya está, el inicio de todo esto lo dio el gobierno reprimiendo a las organizaciones sociales el día miércoles, y el jueves reprimiendo a los sindicatos y a los partidos políticos. Bueno, si ahora el gobierno vuelve, volverá y tendrá que enfrentarse a todo ese universo. Porque además vamos a estar en la calle todos juntos ahora.

¿Creés que no se va a poder votar?

El quórum no lo tienen, no creo que lo puedan votar. Creo que la única salida posible es la del decreto.

Pero eso amplifica el conflicto. Incluyendo el conflicto interno.

Eso va a generar un problema y se va a equivocar más el gobierno. Porque si el gobierno saca el decreto, muy posiblemente tenga que declarar estado de sitio. O sea que el costo político que va a pagar Macri será muy alto. Ese decreto no puede salir si no sale con un marco institucional que le dé garantías a Macri para sostenerse, porque la gente va a salir a la calle. Ya estuvimos el jueves y sería otro error, muy grande.

Hablar de estado de sitio ya es hablar de un conflicto de otra envergadura. No es una foto que el gobierno quiera exponer justo en pleno diciembre.

Es lo que construye Macri, no lo construimos nosotros. No queremos reforma previsional, no queremos reforma laboral, no querremos reforma tributaria

¿Ni otro 19 y 20?

No, ni en pedo, los muertos los pusimos nosotros. No es que los muertos sean de ellos. No, no todo lo contrario. El tema es cómo es el escenario que te plantea hoy Mauricio Macri.

Fuente: Revista Zoom

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