Máximo Kirchner advirtió que cuando su familia sufrió escraches, “nadie lo llamó”

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A propósito de la agresión a Martín Lousteau, el diputado repasó distintos ataques que padecieron sus padres y su mujer. “Nunca tuve la suerte de tanta solidaridad”, confesó.

Por primera vez desde que es diputado, Máximo Kirchner tomó la palabra para una cuestión de privilegio. Se habían sucedido numerosos discursos de repudio a la agresión que sufrió Martín Lousteau en una protesta, y el líder de La Cámpora se sumó a la solidaridad colectiva, pero advirtió que cuando su familia padeció escraches “nadie lo llamó”.
MAXIMO

Escuchado con atención por los presentes en el recinto, el diputado del Frente para la Victoria llamó a Losteau como “el ministro de Economía de Cristina (Kirchner)”. “La verdad que yo me solidarizo con vos, Martín. La verdad que sí”, le dijo a su par de Evolución Radical.

Fue entonces cuando remarcó que “hay cosas que a uno lo mueven por dentro, sobre todo por el nivel de agresividad que se descarga en un sentido”, y pasó a recordar distintos episodios de ataques a sus padres y a su mujer.

“A mí me tocó pasar violentísimos cacerolazos adentro de la Quinta de Olivos. Me tocó ver cómo festejaban la muerte de Néstor (Kirchner) el 27 de octubre de 2010, o que en la televisión dudaran si el hombre estaba adentro del cajón o no”, recordó, pero confesó: “Nunca tuve la suerte de tanta solidaridad”.

Más tarde, reiteró su experiencia personal sobre las movilizaciones en contra del gobierno kirchnerista y dijo: “Nosotros pasamos intensas marchas frente a la Plaza de Mayo y la orden siempre fue no reprimir, incluso cuando fue el 8N”.

Agregó que “incluso meses atrás, cuando la expresidenta y la gobernadora de Santa Cruz se encontraban en la residencia sitiaron prácticamente la casa, ingresaron casi hasta la puerta y las ventanas, rompieron todo. Dentro de ella estaba mi sobrina también, ¿pobre no? Kirchner y Vaca Narvaja, casi como un bocadito para la derecha”.

“Nadie tampoco llamó”, lamentó una vez más, si bien reconoció que el presidente de la Cámara baja, Emilio Monzó, figuró entre las excepciones. De todos modos, aclaró: “Tampoco vengo a pedir que me llamen”.

Máximo prosiguió: “Tenemos que reconocer que muchas veces, en el fragor de la política, se dicen muchas cosas que muchos se arrepienten, y otras tantas no, pero es el fragor de la política. No hay que tenerle miedo”. “Nosotros estamos preparados para esto y no podemos andar mendigándonos entre nosotros ciertas cuestiones que tienen que ver con la madurez política que tiene cada uno”, añadió el hijo de la senadora del FpV.

Siguiendo esa línea, el camporista sostuvo que el problema está en “personalizar”. “Cuando se personaliza, se despolitiza, y creo que hoy está siendo un gran negocio para el Gobierno, que no puede discutir las ideas y personaliza”, interpretó.

Pasó entonces al plano judicial, al apuntar que su hermana, Florencia Kirchner, “está en una causa y se le dice que integra una asociación ilícita a partir del 27 de octubre de 2010, el día que murió el padre, que además no estaba en el país”. “Sin embargo, damos la cara todos los días y no andamos llorando por los lugares”, sentenció.

Así, se diferenció: “Yo no recorro los canales de televisión ni hablo mal de nadie todo el día. Militamos, nos organizamos, podrá gustar más o menos, cometemos errores, pero creo que a veces que más allá de las puestas en escena, para nosotros sería más conveniente tratar de corregir eso”.

También recordó Máximo dichos del presidente Mauricio Macri sobre Néstor -“que había que tirarlo de la ventana del tren”- y de Milagro Sala –“que estaba bien que estuviera presa porque había mucha gente que pensaba que está bien que esté presa”-. “Entonces sería bueno que ahora escuche que hay mucha gente que dice que la reforma previsional es mala y la vete”, retrucó.

El diputado del FpV-PJ admitió que “Néstor era picante también” y que “Cristina lo es”, porque “a veces las pulsiones corren demasiado fuerte”. “A mí me ha tocado que se me dijera cualquier cosa, que se me estigmatice”, advirtió.

Otros de los episodios que repasó fueron “cuando festejaban el escrache a (Carlos) Zannini en un avión” y “cuando escracharon a la madre de sus hijos”, Rocío García. “No escuché que hubiera tanta gente que se pusiera tan mal. No escuché que nadie llamó. No me molesta, no lo estoy reclamando. Estoy diciendo nada más que tengamos en cuenta que nosotros no somos lo más importante”, explicó.

“He escuchado dos años acá que opinaran, y me encanta; que insulten a Néstor, a Cristina, digan cualquier barbaridad y no me importa, porque sé cómo se maneja esto”, dijo, al señalar que sus padres “son totalmente criticables porque fueron presidentes”. Por último, concluyó: “No tengo Twitter ni Facebook, no insulto a las personas, creo en la militancia, en la organización”

Fuente: Semanario Parlamentario

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