Cambió de sexo, volvió a estudiar y es el primer cuidador de plaza trans de Capital

Joe Santino, trabaja en el Flamante “Paseo de la Diversidad” porteño. “Lxs vecinxs vienen, traen a lxs chicxs y hacen preguntas”, cuenta. 

“Actué por decisión propia, ya con la seguridad de saber quién era, y sólo pensé en mí”. En otro contexto, la reflexión puede resultar ciertamente egoísta, pero en boca de Joe Santino Almaraz, quien fue Julieta hasta hace cinco años, no es más que una muestra de genuina determinación. Fue esa misma seguridad la que demostró para obtener el puesto que ocupa en el flamante Paseo de la Diversidad, en pleno Centro porteño, como el primer cuidador de plaza trans de la Ciudad.

El espacio inaugurado el jueves 7 se creó en la Plaza Roberto Arlt. Se trata de un circuito peatonal que une la avenida Rivadavia con la calle Esmeralda. Allí se ofrecen muestras fotográficassobre al tema, ferias gastronómicas y un punto informativo del colectivo LGBT, que aún no se habilita.

“Tuve un buen recibimiento: muy buen trato con los vecinos que vienen, charlan, pasean a los perros y traen a los chicos. Hay un grupo de motoqueros que hace tiempo para en el lugar y también se acercan a hablarme, me advierten sobre quiénes pueden llegar a generar algún disturbio y me consultan sobre la bandera de la diversidad”, detalla Joe, que obtuvo el empleo a través de la Casa Trans, el espacio creado por el Gobierno porteño que brinda servicios para esta comunidad y que mañana, en coincidencia con el Día Internacional del Orgullo LGBT, cumple un año.

Construir este presente donde todas las piezas encajan a Joe le demandó años de transición, aceptación, renuncia y muchas veces temor. “Durante la primaria y el paso por la secundaria no sufrí discriminación porque yo mismo no estaba definido. Si bien ya había descubierto mi orientación sexual, no fue hasta los 22 años que tomé conciencia de lo que realmente quería. Una amiga con la que tenía una relación sentimental notó para qué lado realmente iba mi interés”, cuenta Joe

Por entonces, se contactó con la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (A.T.T.T.A) y comenzó su transición. Antes, debió plantarse frente a su familia y contar su realidad. “Con ellos me impuse: le pregunté a mi mamá qué iba a pasar si yo cambiaba de identidad, ¿tenía que irme de mi casa? Y la respuesta fue que no”, resume Santino, que de todas formas decidió abandonar el hogar que compartía con ocho hermanos para encarar el cambio de género.

Con un amigo de la comunidad compartió la vivienda y la transición de Julieta a Joe, un proceso que le llevó cerca de dos años y que ayudó con mucho deporte y con convicción. “Las hormonas funcionaron muy bien. Obtuve muchos cambios en muy poco tiempo, incluso en mi voz. Y luego de un año y medio de tratamiento pude acceder a la cirugía de reasignación de sexo en el Hospital Eva Perón”, rememora quien también está de novio desde 2015 con Vanesa, una chica trans, estudiante de Comunicación.

En paralelo a su trabajo como cuidador, el joven de 27 años completa sus estudios secundarios mediante el programa Adultos 2000. Sólo había cursado primer año, cuando abandonó la escuela para trabajar. Ahora espera concluir el ciclo en dos años y contar con un título que le permita formarse en el teatro y las artes audiovisuales, algo en lo que también ya está dando sus primeros pasos.

“Me encantan las cámaras y los escenarios, tanto el detrás de escena como lo actoral. Ahora voy a salir como extra en ‘100 días para enamorarse’ -novela de Telefé-. Es un comienzo”, se entusiasma.

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