El Horizonte De La Deuda

El próximo gobierno asumirá con un stock de deuda que superará los 340 mil millones de dólares. La comparación con el 2015 y el desafío de refundar la política económica financiera del país.

Este 10 de diciembre un nuevo gobierno asumirá en nuestro país. Nuevo, porque cualquiera que gane las elecciones deberá refundar la política económica, ya sea por convicción o por necesidad. Aquel que asuma se encontrará con un stock de deuda que superará los 340 mil millones de dólares, por lo tanto, la capacidad de seguir sosteniendo un modelo de endeudamiento, valorización financiera y posterior fuga de capitales no es una posibilidad real para el que dirija los destinos de la Nación, a partir de diciembre.

Pero veamos esto en perspectiva. A finales de 2015 la deuda total rondaba los 240 mil millones de dólares.  En ese entonces, el tipo de cambio era de 9 pesos, el oficial, y de 14, el tipo de cambio ilegal. Por lo tanto, esta deuda representaba en moneda local unos 2 billones de pesos. A la vez, la nominación de la deuda era un 65 por ciento en moneda extranjera y un 35 por ciento en moneda nacional; y el 78 por ciento estaba sometida a legislación argentina mientras que sólo el 22 por ciento debía resolverse en tribunales extranjeros.

Cuando asumió el gobierno de Cambiemos, comenzó un proceso de modificación de la estructura de la deuda que la volvió más vulnerable a las fluctuaciones externas y cedió soberanía en beneficio de los bonistas.

Según los últimos datos de la Secretaría de Finanzas, la composición de la deuda actual es de un 19 por ciento en pesos. El 81 por ciento restante está nominada en moneda extranjera. Esto vuelve más vulnerable nuestras finanzas a las fluctuaciones del mercado cambiario. Por ejemplo, manteniendo la composición anterior en la última mega devaluación, la Argentina se podría haber ahorrado 1.6 billones de pesos. Esa cifra es más que el stock existente de LELIQs que hoy en día se presenta como un problema irresoluble para el BCRA, si busca normalizar la tasa de interés.

A la vez, otro de los resultados de la política de endeudamiento de este gobierno fue el cambio en la legislación con la que se emitió la nueva deuda. Mientras el  78 por ciento estaba emitida en legislación argentina en el 2015, al 2019 se había reducido al 54 por ciento, mientras que la de legislación extranjera consecuentemente aumentó del 22 por ciento al 46 por ciento en el mismo periodo. Esto nos indica que la Argentina no sólo se ha vuelto más vulnerable, si no que ha decidido ceder soberanía. Para entender las consecuencias que eso puede traer al país vale recordar que un juez en Nueva York falló en contra de la reestructuración de deuda, que había aceptado casi el 93 por ciento de los bonistas generando graves consecuencias para las cuentas públicas.

En resumen, quien asuma la conducción de los destinos de nuestra nación tendrá que lidiar, después de una devaluación del 500 por ciento en estos 4 años, con una deuda que al tipo de cambio de hoy se eleva a más de 20 billones de pesos, representando el 90 por ciento del PBI, con mayores riesgos cambiarios y mayores dificultades para encarar cualquier tipo de reestructuración que quien asumió en 2015. Por eso, decimos que por convicción o necesidad, el manejo financiero después del 10 de diciembre deberá ser otro.

Por Leonardo Perez (Licenciado en Finanzas)

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